Por esas casualidades de la vida, hace poco ha caído en mis manos una edición en vinilo de este disco de beat y pop psicodélico argentino de Los Walkers, a los que no había escuchado nunca. Quizá por su sensacional portada y la curiosidad que me provocaron las notas de contraportada, me decidí a comprarlo. Y oh, sorpresa mayúscula, me ha supuesto un gran disfrute desde entonces, al tiempo que he constatado que en los 60 también hubo grandes grupos en Sudamérica, principalmente en Argentina y Uruguay. Después de sus dos primeros álbumes "Los Walkers" (1967) y "Nosotros Los Walkers" (1968), cantados en inglés al modo usual en aquellos años, con algunos temas propios y fundamentalmente covers de éxitos garajeros y poperos, se descuelgan con su tercer y último LP "Walking Up con Los Walkers" (1968), en el que los doce temas (también en inglés, pese al equívoco titulo y a las presiones de la compañía para que cantaran en español, tras el bombazo de "La Balsa" gatuna) están compuestos por Polo Pereira (procedente de los uruguayos Mockers, guitarra y voz) y Carlos Altamirano (guitarra, órgano y voz). Los otros dos componentes del grupo eran Ignacio Tata en el bajo y Roberto "Corre" López en la batería y voces.
Confieso que, lamentablemente, no he escuchado los dos anteriores, pero este álbum es una delicia de principio a fin, ideal para mañanas y tardes soleadas. Con la extraña fórmula de titular las canciones en español y cantar en inglés, y mirando más hacia el otro lado del Atlántico - también en la imagen - que al vecino del Norte, se efectúa un recorrido más o menos completo (hasta dónde lo permitía 1968) por varios de los barrios de la escena pop británica: Beatles, Hollies, Searchers, pero también Move, Kinks - ¿acaso no es un guiño el título "Till End of My Days"? - y hasta Herman's Hermits ("Hay Buena Gente Hoy"). Y el resultado es grande porque las melodías son tan sugerentes y frescas hoy como hace cuarenta años, las voces mantienen las delicadas armonías propias de la época, los instrumentos suenan con el encanto de aquellos años: órgano a lo Alan Price, guitarras a lo Steve Marriott, bajo predominante; incluso hay unos soberbios arreglos de cuerda en "Sonríe a Tremelón", así como para instrumentos más inusuales como el sitar en "19.8" y abundantes efectos de sonido. En fin, que las canciones son soberbias, especialmente en la cara A, con temas tan logrados como "Toma Mis Manos (Y Dime)", "Si Yo Conociera a Esa Chica", "Dónde Está Miss Lee Los Sábados", "Una Vez al Año" o las ya mencionadas.
En fin, que resulta bien patente la absoluta falta de pretensiones de la mayoría de estos grupos, que tan solo pretendían divertirse y divertir y hacer bailar a los jóvenes, y de paso - de forma similar a la de sus ídolos anglosajones - sacudir un poco las anquilosadas estructuras de sus respectivas sociedades. Sin embargo, y quizás por eso mismo, por esa humildad en los planteamientos, es todavía más admirable lo conseguido. A modo de ejemplo de lo anterior, diré que en estos últimos días me he entregado a un divertimento (que también es una especie de prueba del algodón), consistente en escuchar el álbum, antes o después, de obras maestras tan reconocidas como "Forever Changes" de Love, "Present Tense" de Sagittarius o el mismísimo "Sgt. Pepper's", con un resultado muy revelador. Y lo es porque pone de manifiesto, entre otras cosas, que la distancia entre la música facturada en la gran potencia norteamericana y sus vecinos del Sur no era tan grande como podría pensarse, teniendo en cuenta la abismal diferencia en producción, medios, etc., por no hablar de las estructuras económicas, políticas y sociales. Por último, señalaré que este álbum despierta las ganas de sumergirse en la historia del pop/rock de aquellos años en Argentina y Uruguay (ahí están Los Shakers, Los Gatos, Los Vip's, Los Beatniks, La Joven Guardia - con Roque Narvaja -, Los Mockers, además de estos Walkers), y completar así la escasamente y mal conocida escena del - a pesar de las limitaciones de la dictadura - muy digno pop español de los sesenta y setenta. Por mi parte, con esto me considero más que satisfecho. (in RateYourMusic)